Robert Wilson y From Within: el artista que convirtió el teatro en una arquitectura de luz, tiempo e imágenes

Y si una obra teatral pudiera construirse como un cuadro que respira?

Un actor permanece inmóvil.

Una línea de luz atraviesa lentamente el escenario.

Un gesto dura demasiado.

Después todavía un poco más.

El sonido parece avanzar por un camino diferente al texto.

Una silla deja de ser simplemente una silla y comienza a comportarse como una escultura.

Una figura cruza el escenario durante varios minutos.

No sabemos exactamente qué “significa”.

Pero resulta imposible dejar de mirar.

Ese territorio pertenece a Robert Wilson.

Director, artista visual, diseñador, creador de espacios y uno de los grandes renovadores de la escena contemporánea, Wilson transformó radicalmente nuestra manera de pensar el tiempo, la iluminación, el movimiento y la composición visual en el teatro.

Robert Wilson: From Within no es exactamente un libro escrito de principio a fin por Wilson. Es algo quizá más adecuado para comprender su universo: un gran retrato coral de su obra, editado por Margery Arent Safir, con aportaciones de artistas y colaboradores como Marina Abramović, Laurie Anderson, Philip Glass, Isabelle Huppert y Rufus Wainwright, además de fotografías seleccionadas y comentadas por el propio Wilson. Robert Wilson

Y para cualquier persona interesada en dirección escénica, iluminación, escenografía, vídeo, performance o composición audiovisual, es uno de esos libros que pueden alterar profundamente la forma de mirar un escenario.

 

Robert Wilson, de Miguel Morey y Carmen Pardo

Primero, una precisión importante sobre el libro

El título exacto es:

Robert Wilson from Within

Fue publicado por The Arts Arena en 2011 y editado por Margery Arent Safir.

Tiene aproximadamente 336 páginas y combina textos, testimonios, imágenes y documentación de producciones. Incluye además un catálogo de obras con información de producción. Su ISBN es 9782953823707. Robert Wilson

Por tanto, no estamos ante unas memorias tradicionales ni ante un manual de dirección.

Estamos ante algo mucho más visual:

una entrada al universo creativo de Wilson desde dentro.

El libro reúne las voces de quienes trabajaron, observaron o convivieron artísticamente con él y permite entender cómo se construyó una de las poéticas visuales más reconocibles de la escena contemporánea. artsarena.org


¿Quién fue Robert Wilson?

Robert Wilson nació en Waco, Texas, en 1941 y murió en 2025.

Su formación pasó por la arquitectura y el diseño, y esa huella nunca desapareció de su teatro.

En sus espectáculos, el escenario rara vez funciona simplemente como el lugar donde ocurre una acción.

El espacio mismo actúa.

Después de instalarse en Nueva York durante los años sesenta, Wilson entró en contacto con el universo de la danza y la performance, incluyendo la influencia de creadores como George Balanchine, Merce Cunningham y Martha Graham. En 1968 fundó la Byrd Hoffman School of Byrds, donde comenzó a desarrollar el lenguaje que caracterizaría posteriormente su trabajo. Robert Wilson

Su trayectoria contiene títulos esenciales como:

Deafman Glance,

Einstein on the Beach,

Hamletmachine,

The Black Rider,

Madama Butterfly,

HAMLET: a monologue,

The Life and Death of Marina Abramović,

Mary Said What She Said.

Su archivo oficial mantiene una amplia cronología de producciones que muestra hasta qué punto atravesó teatro, ópera, música y artes visuales durante más de cinco décadas. Robert Wilson


El espectáculo que cambió muchas reglas: Einstein on the Beach

Es imposible hablar de Wilson sin mencionar su colaboración con Philip Glass.

En 1976 ambos crearon:

Einstein on the Beach

Una ópera de varias horas que rompía con numerosas convenciones narrativas tradicionales.

No había una historia convencional que el espectador tuviera que seguir.

El tiempo se expandía.

Las imágenes se repetían.

La música funcionaba mediante estructuras y patrones.

La acción podía adquirir una lentitud extrema.

El resultado era menos parecido a:

“contar una historia”

que a:

entrar en un sistema de tiempo, imágenes y sonido.

El propio archivo de Wilson considera Einstein on the Beach una de sus obras esenciales y una producción decisiva para su reconocimiento internacional. Robert Wilson


1. La gran revolución de Wilson: la luz no ilumina la escena

La luz construye la escena.

Esta puede ser la idea más importante de todo su trabajo.

En muchos sistemas teatrales tradicionales pensamos:

actor
↓
escenografía
↓
finalmente iluminación.

Wilson invierte esa lógica.

La luz está presente desde la concepción inicial.

En una entrevista recogida por su propio archivo, Wilson insistía en que la iluminación no debía considerarse algo añadido posteriormente: para él era arquitectura, estructura y parte fundamental de la construcción de la obra. Robert Wilson

Esta idea posee una importancia enorme.

Porque transforma al iluminador.

Ya no es:

quien hace visible al actor.

Puede convertirse en:

quien organiza visualmente el espacio y el tiempo.


Sin luz no existe el espacio de Wilson

Una pared negra puede parecer plana.

Introduce una línea de luz lateral.

Aparece profundidad.

Añade una silueta.

Aparece escala.

Introduce una sombra.

Aparece arquitectura.

La escenografía puede permanecer exactamente igual.

Pero:

el espacio ha cambiado.

Por eso Wilson insistía en la relación profunda entre luz y arquitectura. En diferentes entrevistas defendió que la luz podía comportarse casi como un actor y que sin ella el espacio teatral no podía existir de la misma manera. Robert Wilson


De Adolphe Appia a Robert Wilson

Existe aquí una genealogía muy interesante.

Adolphe Appia había comprendido décadas antes que:

luz + cuerpo + volumen

podían construir el espacio escénico.

Wilson lleva esa intuición a un grado de precisión extremo.

En Appia encontramos una revolución conceptual.

En Wilson vemos algo parecido a:

una caligrafía de la luz.

Cada borde.

Cada sombra.

Cada intensidad.

Cada transición.

Todo participa de la composición.


2. El tiempo también puede diseñarse

Otra aportación fundamental de Wilson es su tratamiento de la duración.

Estamos acostumbrados a pensar el tiempo dramático desde la narrativa:

algo ocurre.

Después otra cosa.

Después otra.

Pero Wilson puede tratar el tiempo como un material autónomo.

Un gesto puede durar:

más de lo necesario.

Un desplazamiento puede convertirse en acontecimiento.

Una pausa puede hacerse visible.

La lentitud deja de ser ausencia de acción.

La duración se transforma en composición.


El teatro acelerado frente al teatro de Wilson

Buena parte de nuestra cultura actual funciona mediante:

corte,

velocidad,

scroll,

notificación,

cambio.

TikTok puede cambiar de imagen cada segundo.

Un vídeo puede perder al espectador si tarda demasiado.

Wilson trabaja casi desde el extremo contrario.

Nos obliga a:

mirar.

No únicamente a reconocer.


Mirar ≠ ver

Podemos ver una silla inmediatamente.

Pero si esa silla permanece aislada bajo una luz durante tres minutos:

comenzamos a observar:

su volumen,

su sombra,

su relación con el vacío,

su textura,

su escala.

El tiempo transforma nuestra percepción.

Podríamos resumirlo así:

OBJETO + DURACIÓN = NUEVA PERCEPCIÓN

Ésta es una de las grandes lecciones de Wilson.


3. El actor no tiene que “explicarnos” el personaje

Otra característica extraordinariamente importante de su dirección aparece en el trabajo actoral.

Wilson podía establecer instrucciones enormemente precisas sobre:

movimiento,

dirección,

duración,

velocidad,

posición.

Pero se mostraba mucho menos interesado en explicar psicológicamente al intérprete:

este personaje siente esto porque aquello.

Su archivo recoge una declaración especialmente reveladora: Wilson explicaba que sus indicaciones eran fundamentalmente formales —más rápido, más lento, más fuerte, más silencioso— y que evitaba imponer a los actores una interpretación cerrada de lo que debían pensar. Robert Wilson

Esto cambia completamente el paradigma.


Stanislavski y Wilson: dos preguntas diferentes

Simplificando muchísimo:

MODELO PSICOLÓGICO

¿Qué quiere mi personaje?

¿Qué siente?

¿Por qué realiza esta acción?

WILSON

¿Dónde está tu mano?

¿Cuánto dura el gesto?

¿A qué velocidad gira tu cabeza?

¿Qué relación tiene tu cuerpo con la línea de luz?

No significa que uno invalide al otro.

Pero producen teatros completamente diferentes.


El cuerpo se convierte en forma

En Wilson, el actor puede funcionar simultáneamente como:

personaje,

cuerpo,

imagen,

ritmo,

volumen.

Por eso muchos de sus intérpretes parecen integrarse dentro de una composición pictórica.

No están solamente:

dentro del escenario.

Son:

parte de su arquitectura.


4. Texto e imagen pueden caminar separados

Ésta es otra idea particularmente fértil para la dramaturgia contemporánea.

En el teatro convencional esperamos frecuentemente correspondencia.

Un personaje habla de una tormenta.

Vemos una tormenta.

Habla de tristeza.

La iluminación se vuelve triste.

Wilson puede romper esa relación.

TEXTO ≠ IMAGEN

El sonido tampoco tiene necesariamente que ilustrar.

SONIDO ≠ ACCIÓN

Los lenguajes mantienen cierta independencia.

Y precisamente entre ellos aparece una nueva dramaturgia.


Una escena puede decir dos cosas simultáneamente

Imaginemos:

una actriz pronuncia un texto extremadamente violento.

Pero físicamente ejecuta:

un movimiento lento,

perfectamente elegante,

casi ceremonial.

La escena contiene entonces dos niveles.

PALABRA

violencia.

IMAGEN

belleza.

La tensión entre ambos produce significado.

Esto es enormemente útil para cualquier creador que trabaje con:

vídeo,

diseño sonoro,

movimiento,

iluminación.


5. La composición antes que la explicación

Wilson obliga a replantear una pregunta muy frecuente en teatro:

“¿Qué significa esto?”

En su universo, quizá una pregunta mejor sea:

“¿Qué produce esto?”

Una imagen puede no tener una traducción verbal exacta.

Pero puede producir:

inquietud,

belleza,

distancia,

extrañeza,

ritmo,

memoria.

Y eso puede ser suficiente.


El teatro no tiene obligación de comportarse como una novela

Esta idea parece evidente.

Pero todavía muchas puestas en escena funcionan fundamentalmente como una traducción visual del texto.

Wilson demuestra otra posibilidad.

El teatro puede organizarse como:

pintura,

música,

arquitectura,

danza.

No únicamente como literatura representada.


Robert Wilson y el teatro posdramático

Por eso su trabajo resulta fundamental para comprender muchas de las prácticas que posteriormente serían analizadas dentro del concepto de teatro posdramático.

No porque Wilson renuncie necesariamente al texto.

Sino porque el texto deja de poseer automáticamente el control jerárquico sobre:

imagen,

espacio,

luz,

sonido,

movimiento.

Los elementos escénicos pueden emanciparse.


6. El escenario como lienzo

Existe una manera muy productiva de mirar sus espectáculos.

Imagina que cada momento pudiera fotografiarse.

Encontraríamos:

líneas,

equilibrios,

vacíos,

direcciones,

formas,

contrastes.

La escena está compuesta como una imagen.

Esto puede llevarnos a una fórmula:

TEATRO = PINTURA + TIEMPO

Una pintura permanece.

Wilson hace que la pintura:

dure.


Pero la imagen nunca está completamente quieta

Una luz cambia.

Un actor respira.

Una sombra se desplaza.

Un elemento aparece.

La composición se transforma.

Entonces podríamos formular otra idea:

ESCENOGRAFÍA + DURACIÓN = DRAMATURGIA VISUAL


7. Wilson fue multimedia antes de que “multimedia” se convirtiera en una etiqueta

Su práctica atravesó:

teatro,

ópera,

danza,

música,

vídeo,

mobiliario,

escultura,

dibujo,

instalación.

Precisamente Robert Wilson from Within resulta especialmente interesante porque intenta reflejar esa dimensión de “artista total”, mostrando no solo producciones teatrales sino la relación entre diferentes disciplinas. Robert Wilson

No se trata simplemente de añadir medios.

Se trata de componerlos.


Robert Wilson + Philip Glass

Aquí aparece quizá uno de los encuentros más perfectos del arte escénico contemporáneo.

Glass trabaja con:

repetición,

patrones,

duración,

variación.

Wilson trabaja con:

imagen,

repetición,

duración,

variación.

La relación no depende necesariamente de sincronizar exactamente cada gesto con cada sonido.

Ambos sistemas pueden coexistir.

Eso produce algo muy importante:

POLIFONÍA ESCÉNICA.


8. El silencio también compone

Una de las cosas que pueden aprenderse de Wilson es que no todo espacio debe llenarse.

No toda pausa necesita música.

No todo fondo necesita vídeo.

No toda transición necesita explicar algo.

El vacío puede ser extraordinariamente expresivo.

Lo mismo ocurre con la oscuridad.

Podríamos pensar:

OSCURIDAD ≠ AUSENCIA DE LUZ

Puede ser:

MATERIAL.

Como el silencio para John Cage.


9. Wilson y el vídeo contemporáneo

Aunque su teatro nació mucho antes del actual ecosistema digital, sus principios pueden trasladarse directamente a la videocreación.

Un error habitual consiste en utilizar el vídeo en escena para:

ilustrar.

Actor habla de una ciudad.

Proyectamos una ciudad.

Habla de su infancia.

Proyectamos fotografías infantiles.

Wilson nos empuja hacia otra posibilidad:

construir una imagen que tenga su propia autonomía.


Vídeo como dramaturgia

Supongamos:

una actriz permanece sentada.

Detrás aparece un océano.

No sabemos por qué.

La imagen cambia muy lentamente.

El texto habla de:

una oficina.

No existe una relación narrativa evidente.

Pero aparece:

distancia,

deseo,

contradicción.

La imagen no explica.

Produce pensamiento.


10. Robert Wilson + QLab

Aquí su pensamiento resulta especialmente fértil para la creación tecnológica actual.

QLab permite programar:

sonido,

vídeo,

luces,

OSC,

MIDI,

cámaras,

automatizaciones.

Pero disponer de todos esos medios no genera automáticamente una buena escena.

Wilson introduciría probablemente otra pregunta:

¿cómo están compuestos?

Imaginemos un cue.

Puede hacer simultáneamente:

vídeo ON.

sonido ON.

luz ON.

Pero quizá una dramaturgia visual más interesante sea:

00:00 → aparece lentamente la luz.

00:13 → comienza el movimiento.

00:29 → entra el sonido.

00:57 → aparece parcialmente la imagen.

02:14 → desaparece el actor.

02:40 → permanece únicamente el vídeo.

La programación se convierte en composición temporal.


Esto cambia la manera de programar

En lugar de pensar:

Cue 25 = lanzar vídeo.

Podemos pensar:

Cue 25 = transformar la percepción del espacio durante 47 segundos.

Esa diferencia es enorme.

Ya no estamos simplemente operando una máquina.

Estamos:

componiendo tiempo.


11. ¿Qué podría enseñarnos Wilson sobre inteligencia artificial?

Muchísimo.

Estamos entrando en una época donde podemos generar fácilmente:

imágenes,

vídeos,

voces,

música,

textos.

El problema ya no será necesariamente:

“¿puedo crear esta imagen?”

La respuesta cada vez más frecuentemente será:

sí.

El problema será:

“¿qué imagen merece permanecer?”

Y ahí Wilson vuelve a ser relevante.

Porque su trabajo no depende de acumular imágenes.

Depende de:

seleccionar,

eliminar,

ordenar,

ralentizar,

encuadrar.


En la era de la IA, la composición vale más que la generación

Podemos generar cien imágenes en minutos.

Pero una obra necesita decidir:

cuál,

cuándo,

durante cuánto tiempo,

junto a qué sonido,

junto a qué cuerpo,

en qué escala,

dentro de qué oscuridad.

La verdadera pregunta artística aparece después de la generación.

En el montaje.

En la selección.

En la duración.

En la relación.

Robert Wilson resulta extraordinariamente contemporáneo precisamente por eso.


12. El director como arquitecto

Quizá ésta sea una de las mejores maneras de comprender su trabajo.

El director no es solamente:

intérprete del texto.

Puede ser:

arquitecto de relaciones.

Organiza:

cuerpo,

luz,

espacio,

tiempo,

sonido,

imagen.

Y cada elemento modifica a los demás.


La escena como sistema

Podemos visualizarlo:

CUERPO

↕

ESPACIO

↕

LUZ

↕

TIEMPO

↕

SONIDO

↕

IMAGEN

La dramaturgia ya no está únicamente en una línea de texto.

Está:

entre los elementos.


Un ejercicio Wilson para creadores teatrales

Coge una escena de cualquier obra.

Elimina temporalmente el texto.

Conserva únicamente:

un actor,

una silla,

una luz,

un sonido.

Ahora crea cinco minutos de escena.

No pienses en:

personaje.

Piensa en:

ESPACIO

¿Dónde está el cuerpo?

DURACIÓN

¿Cuánto tarda en moverse?

LUZ

¿Qué podemos ver?

ESCALA

¿Qué relación existe entre cuerpo y vacío?

SONIDO

¿Acompaña o contradice?

Después vuelve a introducir el texto.

Probablemente descubrirás que la dramaturgia visual ya existe antes de que aparezca la primera palabra.


Una segunda prueba: hacer visible el tiempo

Pide a un actor que camine de un extremo al otro del escenario.

Primera versión:

5 segundos.

Segunda:

30 segundos.

Tercera:

2 minutos.

El recorrido es idéntico.

Pero la experiencia cambia radicalmente.

En algún momento dejamos de pensar:

“está caminando”

y comenzamos a observar:

equilibrio,

peso,

respiración,

espacio,

expectativa.

Eso es:

dramaturgia de la duración.


¿Qué aporta específicamente Robert Wilson from Within?

Aquí se encuentra también su gran valor.

No pretende reducir a Wilson a una teoría.

Lo muestra desde múltiples perspectivas.

Entre los colaboradores del volumen encontramos nombres como Marina Abramović, Laurie Anderson, Philip Glass e Isabelle Huppert, personas que trabajaron o dialogaron creativamente con su universo. Robert Wilson

Además, el propio Wilson seleccionó y anotó una serie de fotografías personales especialmente para la publicación. artsarena.org

Por eso el libro funciona simultáneamente como:

monografía,

archivo,

libro visual,

testimonio,

catálogo de obra.


Y eso también es su principal limitación

Crítica del libro

Conviene decirlo claramente:

no es el libro ideal si buscas un método de dirección paso a paso.

No encontrarás:

“10 reglas para dirigir como Robert Wilson”.

Afortunadamente.

El volumen funciona mejor como:

inmersión.

La abundancia de imágenes y testimonios ayuda a comprender el universo Wilson, pero también produce cierta fragmentación.

No existe una única voz analítica que organice todo el pensamiento de manera sistemática.

Para algunos lectores esto será una ventaja.

Para otros puede resultar insuficiente.


Un libro sobre Wilson más que un libro “de” Wilson

Ésta es una distinción importante.

Aunque Wilson interviene y selecciona parte del material, From Within está editado por Margery Arent Safir y reúne numerosas voces.

Por eso no debe confundirse con una autobiografía o un tratado escrito enteramente por el director. Robert Wilson

Si lo que buscamos es una explicación académica sistemática de su lenguaje, puede ser útil complementarlo con otros estudios.

Pero si queremos:

entrar visualmente en su universo,

el libro resulta extraordinario.


Otra limitación: se publicó en 2011

Y Wilson continuó trabajando intensamente después.

Por tanto, el libro no contiene la etapa final de su trayectoria.

Esto es especialmente relevante hoy porque existe ya una continuación natural.

En 2026, The Arts Arena presenta Robert Wilson: On the Edge, concebido como volumen complementario de From Within y centrado precisamente en las obras posteriores. El nuevo libro incorpora materiales sobre el proceso creativo y centenares de imágenes cuya selección visual Wilson llegó a aprobar antes de su muerte en 2025. artsarena.org

Esto convierte a ambos volúmenes casi en:

dos mitades de un gran archivo creativo.


Y en noviembre de 2026 llegará algo todavía más importante

El archivo oficial de Robert Wilson anunció además la publicación póstuma de sus memorias:

The Space Behind the Face

realizadas junto con Keith McDermott.

El manuscrito quedó terminado antes de la muerte de Wilson y su publicación está anunciada para el 3 de noviembre de 2026. Robert Wilson

Para quien quiera profundizar seriamente en su pensamiento, será un complemento especialmente interesante a From Within.


¿Por qué sigue siendo fundamental para el teatro contemporáneo?

Porque Robert Wilson contribuyó a demostrar que una obra teatral puede construirse sin que:

el texto controle absolutamente todo.

La luz puede pensar.

El silencio puede estructurar.

Un objeto puede actuar.

El tiempo puede convertirse en material.

Una imagen puede tener autonomía.

Un cuerpo puede significar antes de representar un personaje.

Y eso conecta directamente con:

performance,

teatro posdramático,

danza,

ópera contemporánea,

videocreación,

instalación,

escena digital.


Wilson para un creador de 2026

Si hoy trabajamos con:

QLab,

MagicQ,

cámaras,

proyección,

tracking,

IA,

LED,

vídeo en directo,

sería muy fácil creer que la innovación consiste en:

utilizar más tecnología.

Wilson ofrece una lección mucho más importante.

La tecnología no importa por su cantidad.

Importa:

cómo compone percepción.

Un solo haz de luz perfectamente colocado puede ser más poderoso que:

50 moving heads,

tres proyectores,

una pantalla LED

y una IA generando imágenes constantemente.


Ésta quizá sea su gran lección para nuestra época

Estamos entrando en una cultura de:

exceso visual.

Podemos generar absolutamente todo.

Por eso el gran artista quizá no será quien pueda producir más imágenes.

Será quien sepa:

cuándo no mostrar una.


Robert Wilson frente al scroll infinito

TikTok dice:

siguiente.

siguiente.

siguiente.

Wilson dice:

mira.

Todavía.

Un poco más.

Ahí existe una resistencia estética extraordinariamente contemporánea.


Mi valoración

★★★★★ 9,5/10

Robert Wilson from Within no debe leerse esperando un manual convencional de dirección teatral.

Es mejor.

Es un objeto visual y documental que permite acercarse a una de las mentes que más profundamente modificaron la apariencia del teatro contemporáneo.

Especialmente recomendable para:

directores,

escenógrafos,

diseñadores de iluminación,

videocreadores,

performers,

compositores,

estudiantes de artes escénicas.

Su gran aportación consiste en hacernos comprender algo fundamental:

una puesta en escena no tiene por qué ilustrar un texto.

Puede convertirse en:

una composición autónoma de cuerpos, espacio, luz, sonido y tiempo.

Después de estudiar a Wilson resulta difícil volver a iluminar un escenario simplemente para que:

“se vea bien”.

Y probablemente ésa sea una de las mejores pruebas de su influencia.


¿Dónde comprar Robert Wilson from Within?

Aquí conviene hacer una precisión.

La edición original de Robert Wilson from Within de The Arts Arena figura actualmente como descatalogada en distribuidores especializados. El propio Arts Arena indica que todavía puede solicitarse información para conseguir ejemplares contactando directamente con la institución. artsarena.org

En mi búsqueda actual no he localizado una ficha activa del título exacto en Casa del Libro.

Prefiero no darte un enlace falso.

Sin embargo, Casa del Libro sí mantiene una ficha de otra excelente monografía sobre el mismo creador:

Robert Wilson, de Miguel Morey y Carmen Pardo

Publicada por Polígrafa, estudia precisamente aspectos centrales como luz, movimiento, silencio y espacio. La edición en castellano está descatalogada pero aparecen ejemplares de segunda mano en la plataforma. casadellibro

Ver Robert Wilson de Miguel Morey y Carmen Pardo en Casa del Libro

Existe también la edición inglesa:

Ver Robert Wilson (edición inglesa) en Casa del Libro


Ficha rápida de Robert Wilson from Within

Título: Robert Wilson from Within
Editora: Margery Arent Safir
Artista estudiado: Robert Wilson
Editorial: The Arts Arena
Publicación: 2011
Formato: tapa dura
Extensión: aproximadamente 336 páginas
ISBN: 9782953823707
Contenido: ensayos, testimonios, fotografías, documentación de producciones y catálogo de obra. Robert Wilson

Entre sus colaboradores aparecen Marina Abramović, Laurie Anderson, Philip Glass, Isabelle Huppert, Rufus Wainwright y otros creadores vinculados de distintas maneras al universo Wilson. artsarena.org


En una frase

Robert Wilson nos enseñó que el teatro no necesita explicar una imagen cuando puede permitirnos habitarla.

Y ésa sigue siendo una de las ideas más poderosas para comprender la creación escénica contemporánea.


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